Después de tres años y medio de matrimonio y con dos hijos en común, Simona y Zaratustra, el matrimonio se separó en medio de un vendaval de sospechas de homosexualidad, malos tratos e infidelidades.

Liberman se quedó con la sangre en el ojo y no dudó en sacar la artillería pesada desde el principio. Utilizó con magistral estilo a la prensa local e internacional para destruir la imagen de romántico de su ex marido: hasta ahora ya dijo que es gay, que estuvo en orgías, que tiene los videos para probarlo, que la maltrataba...

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